P r ó l o g o :
El día 13 de mayo de 2022 salí pensando que cumplía un propósito más grande como ninguno en el pasado. Sin embargo, sería el inicio de una travesía de fortalecimiento, de mi espíritu y mi cuerpo.
La siguiente es una breve historia de lo que sucedió ese día...
I
Era un día como cualquier otro. Los barcos mercantes y de transporte salían desde el muelle en busca de sus destinos. Partían hacia todas las direcciones. De norte a sur, de este a oeste; aunque en algún punto parecían ir todos
en caravana hacia el mismo lugar, sus destinos terminaban siendo muy diferentes.
En medio de toda esa multitud de navíos zarpaba una muy especial, una que no llevaba precisamente una mercancía o un mensaje. Esta navegaba en busca de mejoras, mejoras en su constitución. Hace un tiempo que se decidió que esta
embarcación debía ir a buscar nuevas formas de navegar en el inmenso mar; poque sus olas eran feroces, brutales, incluso crueles. El éxito de la navegación dependía de cuán preparadas estaban las flotas. Si no se invertía el
tiempo suficiente para ello, inevitablemente terminaban en el fondo de sus aguas.
Es por ello que esta embarcación salió ese día, siguiendo las instrucciones programadas para cumplir con esa tarea. El trayecto no era lejano como en el pasado, resulta que un buen puerto, cercano, había abierto sus permisos para
desembarcar en él. De este modo, iniciar el viaje a este destino era la mejor opción.
Hasta ese día se acumulaban aproximadamente unas 32 horas de navegación. Siempre retornando y aprendiendo del mar. Este barco era en verdad resistente, en el pasado supo repararse sobre la marcha. Si una ola lo
golpeaba y desprendía una parte de sí, rápidamente empezaba a buscar solucionar el daño. Si una roca, de coral, en aguas bajas lo rasgaba; inmediatamente se trabajaba para sanar la avería. El trabajo era veloz, las enmendaciones
abundaban, pero el barco seguía en pie. Sin importar que sus reparaciones requerían variados recursos y técnicas, la improvisación era su herramienta favorita.
Aquella mañana, donde tenía que partir como diariamente, iniciaron los reparativos. Este día era un día largo porque partía desde temprano y regresaba por la noche. Había buen clima, una buena disposición; y el mar se observaba
tranquilo desde la costa. Se trazó la ruta, se izó la vela y la aventura comenzó así.
II